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La Catedral de Sal de Zipaquirá, primera maravilla de Colombia

Un santuario católico excavado en la roca de sal.

A unos pocos kilómetros de Bogotá se encuentra una de las atracciones turísticas más populares de todo país: La Catedral de Sal de Zipaquirá, primera maravilla de Colombia. Nosotras no podíamos terminar nuestro viaje sin antes conocer este icónico lugar.

Mara y yo regresamos a Bogotá desde Medellín, pero esta vez nos alojamos en el hostel Selina Chapinero. Estando con una manager de implacable experiencia en hostelería como es Mara, estas acertadas decisiones de hospedaje yo las dejaba en sus manos.

Creo que de todos los alojamientos que tuvimos durante el viaje en Colombia, los dos más increíbles fueron el de Playa blanca en Isla Barú en Cartagena de Indias y este, que no dejó de sorprenderme.

Íbamos a contratar uno de los tours que Selina nos ofrecía para ir a la Catedral de Sal de Zipaquirá, no eran costosos, pero siendo los últimos días de un viaje que duró casi un mes, al otro lado del charco de mi casa, ya nuestro presupuesto era bastante reducido, así que decidimos irnos de forma particular en transporte público.

El trayecto duró aproximadamente 2 horas y el bus nos dejó cerca de la Estación de Tren de Zipaquirá, donde tomamos una especie de trencito colonial que nos subiría hasta la montaña donde finalmente llegaríamos a La Catedral de Sal de Zipaquirá: primera maravilla de Colombia.

280 metros bajo la superficie de la tierra

El ticket de entrada a la Catedral de Sal de Zipaquirá puede oscilar entre 61.000 a 120.000 pesos colombianos (desde unos 15$ a 30$) dependiendo el plan que elijas, sin embargo, todos los planes incluyen audioguía y auriculares.

Ya teníamos la audioguía y estábamos listas para comenzar el recorrido, con el objetivo de llegar a  La Catedral de Sal de Zipaquirá, ubicada en el punto más profundo de las minas de sal, a unos 280 metros bajo tierra. Caminamos sin prisa y disfrutando cada rincón, por lo que pasamos aproximadamente 6 horas allá abajo.

Esta era mi segunda vez visitando una mina de sal, la primera vez fueron Las minas de sal de Wieliczka, cerca de Cracovia en Polonia, que es considerada la mina de sal más grande del mundo, pero debo reconocer que disfruté más el recorrido de esta mina colombiana, porque el descenso fue más amigable, menos brusco.

Las minas de sal de Zipaquirá han sido explotadas desde tiempos precolombinos. Los primeros habitantes de la región, los muiscas, usaban la sal para cocinar y como moneda. La explotación de la sal en la región continuó durante la época colonial y la República.

En 1954, las minas de sal de Zipaquirá cerraron sus operaciones debido a la caída de los precios de la sal. Sin embargo, en 1995, las minas fueron reabiertas como un complejo turístico.

Viacrucis de La Catedral de Sal de Zipaquirá

El Viacrucis de la Catedral de Sal de Zipaquirá, primera maravilla de Colombia es un recorrido que representa las últimas horas de la vida de Jesús.  Una experiencia religiosa, espiritual y arquitectónica, ya que combina la fe cristiana, la belleza del arte y la majestuosidad de la naturaleza.  

En cada una de las 14 estaciones, se encuentran increíbles cruces talladas con bloques de sal en los socavones de esta antigua mina.

El Viacrucis es un recorrido de 300 metros hasta llegar a 185 metros bajo la superficie de la tierra.

La cruz subterránea más grande del mundo

El interior de la Catedral de Sal de Zipaquirá es una obra impresionante obra de arte. Está tallado en bloques de sal, creando una atmósfera única y solemne.

El templo está dividido en tres secciones: la nave, el crucero y el ábside. La nave es la parte más larga del templo. El crucero es la parte más ancha del templo, y alberga el altar mayor. El ábside es la parte más alta del templo, y alberga la capilla del Santísimo Sacramento.

El altar mayor está coronado por una cruz de sal, la cruz subterránea más grande del mundo mide 16 metros de altura y pesa 44 toneladas.

Entramos y nos sentamos en los largos bancos, en silencio y anonadadas por los que nos rodeaba, nos dejamos llevar por aquel entorno totalmente envolvente.

En las paredes de la Catedral de Sal de Zipaquirá se realizan proyecciones de arte multimedia que combina imágenes, sonido y luz creando una experiencia sensorial única.

Cuando fui a La Catedral de Sal de Zipaquirá yo tenía dos meses de embarazo. Ya habíamos realizado el primer eco del bebé, donde vimos su corazón latir rápidamente.

Al terminar la presentación multimedia en el lugar, se apagaron las luces y el centro de cruz comenzó a latir como un corazón. Supe de inmediato que ese era un mensaje Dios lleno de amor para mí, que en aquel momento sentía tantos miedos ante la expectativa de convertirme en mamá. Lloré…lloré y agradecí la oportunidad de tener vida y dar vida.

Otras Atracciones dentro La Catedral de Sal de Zipaquirá

Aparte de comprar regalitos muy originales, hechos de sal en las distintas tiendas que hay a 300 metros bajo Tierra, Mara y yo también participamos en distintas atracciones que ofrece el recorrido a través de dentro La Catedral de Sal de Zipaquirá: primera maravilla de Colombia.

Primero nos pusimos unos cascos amarillos, linternas en mano y participamos en la La Ruta del Minero, donde logramos imaginar cómo es la vida de un minero y el desafío de desempeñar este trabajo.

Posteriormente entramos a una sala de cine gigante y vimos la Película Nucuma, un cortometraje animado, que trata acerca de la historia del origen de la formación del domo salino y cuáles fueron los métodos de explotación de la sal que llevaron a construir este lugar en lo profundo de la tierra.


Finalmente, y no por ello menos impresionante, caminamos alrededor del Espejo de Agua. Este es un espacio donde el agua salada y la luz crean ilusión de profundidad, por ello parece ser más profundo de lo que realmente es. Esto se debe a la concentración de cloruro de sodio y arcillas carbonosas en la salmuera. ¡Aquí nos tomamos unas fotos brutales!

Consejos útiles para visitar la Catedral de Sal de Zipaquirá

  • Vístete cómodamente, en particular usa zapatos running (jamás zapatos nuevos)
  • Lleva una linterna: la iluminación es tenue en algunas partes del recorrido.
  • En lo más profundo podrías sentir algo de frio por la humedad, si tienes contigo algún sweater liviano, te podría servir.
  • En aquel momento yo era una mami WIP pero hoy en día si le recomendaría a los papás que van con niños, que tengan en consideración que el recorrido puede ser largo y algo oscuro para ello.

De regreso tomamos nuevamente el trencito hasta la estación pero esta vez nos hizo un tour rápido por Zipaquirá. Creo que hubiese cambiado los convulsionados días en Medellín por quedarme al menos una noche en Zipaquirá, me recordó el Estado Mérida en mi país Venezuela: colonial y acogedor.

El interior de la Catedral de Sal de Zipaquirá es una experiencia inolvidable para mí.  Es un lugar de belleza, espiritualidad y reflexión. Fui muy afortunada de poder hacer este recorrido con mi mejor amiga Mara.