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Las Momias de Palermo

A los meses de llegar a Ragusa, mis primas de Palermo me invitaron a su casa a pasar algunos días. No esperé que lo dijeran dos veces para montarme en un autobús y atravesar Sicilia de sur a noroeste por 4 horas, hasta llegar a la capital de la isla.

Marta y Chiara son hijas de mi tia Brunella (de quién yo heredè el nombre) Y esta era apenas la tercera vez que nos veíamos, yo no las conocía antes de venir a Italia. Nosotras tenemos edades muy cercanas y aunque mi vocabulario en italiano de aquel momento era bastante básico, juntas nos reímos tanto que no necesitamos muchas palabras para entendernos.

Llegué a eso de las 7 pm, pero como aún era verano, había luz suficiente para ir a conocer el Monte Pellegrino y tomar algunas fotos .

Después fuimos a comer las tradicionales Panelle palermitane hechas con harina de garbanzos que con un toque de limón son memorables. Luego caminamos el centro de la ciudad y pude conocer el bellísimo Teatro Politeama y también del Teatro Massimo, el más grande de Italia.

Teatro Politeama

Mi tío, quien es también periodista y amante del arte tanto como yo, fue nuestro guía turístico, y para planificar el itinerario me preguntó:

¿Brunella qué te gustaría hacer en Palermo? ¿Te gustaría conocer algún lugar en particular?

Creo que no esperaban mi macabra respuesta…

Las Catacumbas de los Capuchinos

Tantas cosas hermosas que ver en la ciudad y yo quería ir bajo tierra a ver calaveras… ¡pues si! Un poco extraño.  Desde niña he sentido fascinación por la cultura egipcia, las momias y las pirámides. Y hasta ahora tener la oportunidad de ver las momias de Palermo, sería la experiencia más similar sin necesidad de montar a camello en el desierto.

Mis primas y mi tío se portaron como todos unos verdaderos anfitriones para complacer mi peculiar deseo. Me llevaron al barrio Cuba donde está la Iglesia de Santa Maria della Pace. En sus subterráneos se encuentran las Catatumbas de los monjes Cappuccinos.

Las momias de Palermo

Entrando comienzamos a descender algunos metros hasta que un extraño olor a “guardado” nos preparó para un panorama de película de terror. En este lugar se conservan al rededor de 8000 momias, distribuidas en las paredes, dentro de jaulas y un montón de con cráneos acumulados en montañas unos sobre otos.

Mi tío Gaetano que parece saber mucho de todo,  me contó que las momias de Palermo están divididas en secciones: sacerdotes, niños, vírgenes, frailes, profesionales, hombres, mujeres y ancianos

A partir del siglo XVII y hasta el  XIX, los cuerpos eran tratados con vinagre para deshidratarlos, luego se les extraían todos los órganos y algunos se embalsamaban, otros eran depositados en urnas de cristal. Para terminar el proceso se rellenaban de paja y se vestían nuevamente con sus ropas.

Las momias están clasificadas por grupos

A mí estar entre esqueletos no me hace sentir miedo, y eso que suelo ser fácilmente impresionable. Quizás los veo como simples restos orgánicos que nos recuerdan que ahí hubo vida, pero ya no hay.

Anque a simple vista son un saco de huesos, algunos conservan algún tipo de facción en el rostro, como mandíbula contraída o restos de piel. Esto te hace imaginar qué tipo de vida tuvieron… o en este caso muy específico, qué tipo muerte experimentaron. Es extraño, pero logras percibir dónde hubo dolor y dónde no.

La bella Durmiente: la momia más hermosa del mundo

Se trata de Rosalía Lombardo, una niña siciliana que falleció a los 2 años de edad por neumonía. Su padre ordenó embalsamarla y para ello se utilizó una de las técnicas más modernas de la época. Esta es una de las últimas momias aceptadas en la cripta de las momias de Palermo.

Marta y yo nos acercamos a la pequeña urna de cristal, pero Chiara que se sentía menos cómoda rodeada de esqueletos por doquier, prefirió ahorrarse en recuerdo y se mantuvo lejana.

El cuerpo expuesto está en casi en perfecto estado, lo que da la sensación de estar frente a una niña que duerme. En este caso debo asumirlo… si, fue la única cosa que me causó un nudo en la garganta, pues no solo vei huesos, aprecié el rostro de una bebé congelada en el tiempo.

Rosalía Lombardo, la niña momificada

La muerte es parte de la vida

Para algunos puede resultar un espectáculo macabro, quizás ya yo acepto la muerte como parte de la vida, pues me ha tocado de cerca despedir a personas importantes para mi, entonces prefiero concentrarme más en el alma que en la materia.

Al salir de ahí, aprecié los rayos de sol en mi rostro de una forma distinta, y pensè: ¡Hagamos que estar vivos valga la pena! Es justo vivir intensamente y arriesgarnos por aquello que deseamos. Me pregunto… ¿Por qué me tomo la vida tan en serio? al final, no voy a salir viva de ella.

Las Momias de Palermo